domingo, 6 de marzo de 2011

Paseo nocturno.


"PARADA SOLICITADA" Avisa incansable el letrero rojo al cansado conductor. Se activan los frenos y las puertas se abren mientras yo intento bajar no sin antes tropezar un par de veces.
La noche ya ha caído y algunas tímidas estrellas comienzan a aparecer en el cielo. Comienzo a andar a buen paso y subo la cremallera del abrigo hasta arriba; hace frío.
Las farolas llenan la calle con su inquietante luz dando un tinte anaranjado a cuanto rozan.
En el suelo distingo mi sombra. Primero está tras de mí, a mi izquierda. Conforme me acerco a la farola acelera intentando alcanzarme, como si temiese que la luz la borrara. Son ahora cuatro los oscuros espectros que me persiguen, instintivamente aligero el paso. Ya sólo queda una, delante de mí, se levanta imponente, única ganadora de esta carrera sin sentido. Finalmente termina derrotada, un simple punto gris a mis pies.
Sin embargo, el juego vuelve a empezar con cada nueva farola sin que nada pueda hacer para evitarlo. Es como una lucha de mis yos. ¿Hay acaso uno verdadero? ¿Un claro vencedor?
Sinceramente, creo que todos lo son. Me agrada cada uno a su manera, haciéndome sentir que NO tengo una personalidad plana hecha a molde, programada.
Una vez escuche a alguien decir que se arrepentía de ser quien era, tuve que contenerme para no darle el pésame.
Por ello queridos lectores, animo a todo el mundo a ser quien es, y sentirse orgulloso de sus rarezas. Porque, amigos, lo importante son los matices que embellecen este maravilloso mundo en el que vivimos y nos hacen únicos a nuestra manera.
Debo de haberos cansado hace muchísimo con este tema... Pero me apena tanto ver a gente que no piensa por sí misma, preocupada únicamente por el qué dirán, mirando únicamente su ombligo, incapaz de aceptarse ni aceptar a nadie fuera de cuatro estúpidas reglas no escritas... que siento morir una pequeña parte de mi esperanza en la humanidad que creía tan inquebrantable. Pero si creo en algo debo luchar hasta el final por ello. ¡Por eso este tema es tan recurrente en mi blog (que al fin y al cabo para algo es mío no¿?)! Espero que también sea algo recurrente en vuestros pensamientos y que con vuestras palabras pero sobretodo con vuestros actos (¡odio a la gente "de boquilla"!) me demostréis que puedo seguir creyendo en un futuro mejor.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Pseudotodo.


El otro día una buena amiga me enseñó algo que me dejó sin palabras. ¡Un diccionario de rimas ( www.cronopista.com , es la dirección) ! Ya ni siquiera la poesía, que se supone viene del interior y refleja nuestros sentimientos, es natural. Un montón de palabras sintéticas enlatadas. Cada vez veo cosas similares con más frecuencia. Es curioso, me pregunto a qué nos llevará.
He aquí una canción propia. Lo siento pero me niego a usar diccionarios de rimas (aunque hace mucho tuve el sueño de escribir el mío propio. Ladrones de ideas! xD).

PSEUDOTODO.

Hoy en día todo es mentira,
artificial,simulado.
Te están dando puro almibar,
postizo, falsificado.
Fingido, bulo, trucado.
Lo es hasta la poesía,
artificio, disfrazado,
infundio, innatural rima.

Y si es triunfador
es un gran cuentista,
el menospreciado
verdadero artista.

Tu café sin cafeína,
cerveza sin alcohol,
tortilla de huevina,
el blanco y negro con color.
Light y edulcorado
con sabor a sacarina.
Cero-cero, Zero,
suspenso en ortografía.

Y si es triunfador
es un gran cuentista,
el menospreciado
verdadero artista.

Es pseudodormir con dormidina,
pseudosoñar sin adrenalina,
pseudovivir cada día.
Ilusorio,disfrazado,
quimérico,
sofístico,
todo está inventado.

Y si es triunfador
es un gran cuentista,
el menospreciado
verdadero artista.

Pseudovivir cada día.


Itziar Zamalloa Antón

El progreso es el progreso. No podemos pretender que todo permanezca igual, eso sería un conservadurismo idiota. Pero competir con la belleza de una flor o con su fragancia es algo muy difícil ,casi imposible. Por eso aveces me resulta gracioso observar los "adelantos" de este nuestro tiempo. "Vivir es ver volver" como diría Azorín.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Me gusta...



Miro el reloj, son las 10. Dentro de poco el vigilante aparecerá y apagará las luces dándome a entender que tengo que irme con una acusadora mirada. Así que decido adelantarme. Recojo mis cosas y me dirijo a la estación. Tras esperar nueve minutos bajo una fina llovizna aparece el tren que me ha de llevar a mi casa. Subo y busco un sitio vacío, los más lejos posible de la gente.
Me gusta mirar por la ventana. Como está oscuro fuera es como un espejo. si te fijas bien puedes vislumbrar el infinito. Pues en ella se refleja el reflejo de la otra ventana que refleja a su vez el reflejo de la mía que ... Al final ya no sé si yo soy yo o un reflejo más entre millones de ellos.
Paso Príncipe Pío, la antigua Estación del Norte. Parece que el mundo avanzase hacia la derecha. ¡Voy en dirección contraria! Pero entonces ¿He cogido el tren en Delicias? ¿Dónde estaba yo? Pero sólo es la percepción engañosa del reflejo que intenta confundirme. Me gusta.
Me doy cuanta que si miro a los ojos del reflejo de la persona de enfrente y este mira a los ojos de mi reflejo su reflejo me mira los ojos. ¿Estoy mirando a la persona o a su reflejo? ¿Miro yo o lo hace mi alterego de la ventana? Me gusta.
Viajo a través del tiempo y del espacio, voy al infinito, vuelvo al cero y empiezo a desvariar.
Genial. Estoy en Pozuelo. He vuelto a pasarme la parada.

domingo, 30 de enero de 2011

Schopenhauer.



"Por vida feliz hay que entender siempre "menos desdichada"; es decir, soportable. Y realmente, la vida no se nos ha dado para gozarla, sino para sufrirla, para pagarla."

Todo el mundo se siente tentado alguna vez en regodearse en su propia infelicidad. Schopenhauer lo llevo a un extremo.
Una mente brillante dominada por el embotamiento del más puro pesimismo.

lunes, 24 de enero de 2011

Cambios.


Allí estabamos entre un montón de descoloridas butacas de terciopelo rojo. Y tú con el cigarrillo consumido entre los labios apurando una última calada recorrías con la vista perdida el pequeño escenario. Parece poca cosa. Sin embargo cuando estas arriba impresiona tanto, es tan inmenso, ha contado tantas historias...
Continúo en silencio. Se que ahora no es momento de decirte nada. De interrumpir el hilo de tus pensamientos que buscan las palabras perfectas para ese gran final de tu magistral obra. Le tienes tanto miedo a escribir eso que sabes que es perfecto como yo de decirte que es idoneo.
-No puedo hacerlo,es imposible. Cada frase que pienso estropea toda la obra.- Rompes desesperado el silencio.
-Antes la palabra imposible no cabía dentro de tu vocabulario.
-Si porque nunca antes había encontrado nada imposible de veras.
- Cuanto has cambiado... Cuando vuelvas a no hundirte a la primera de cambio hablamos. ¡Ah! Y el final perfecto ya sabes cual es. Ambos lo sabemos.

Mi mundo.


El otro día pensando, llegué a la conclusión de que soy quien soy por un cúmulo de casualidades y coincidencias de la vida.
En mi formación como persona han intervenido tantas personas (muchas sin saberlo,o incluso pretendiendo hundirme) que si intentase dar las gracias a todas jamás terminaría.
Somos, como diría un filósofo, contingentes y en general este hecho nos pasa desapercibido. Sin embargo fuí tan consciente en ese momento, que tuve que mirarme al espejo para comprobar que de verdad estaba aquí.
Toqué la reluciente superficie que me devolvía un reflejo en el que no me reconocía. Y,como Alicia, empecé a ver através del espejo. Personas, que como las flores de ese kafquino mundo, se emperifollan y ponen mil máscaras buscando la aceptación social sin importar si se aceptan a sí mismos. Reyes y reinas de corazones, que cortan cabezas sin compasión. Sombrereros locos que no encuentran su lugar en el mundo. Conejos que corren de auí para allá simpre atentos del maldito reloj. Orugas que desperdician su vida sin hacer nada. Miles de personajes de libro que sin embargo son más reales que el reflejo de mi espejo.

domingo, 16 de enero de 2011

Noches.


Miro el despertador. Los números marcan unas brillantes cinco de la mañana. Me doy la vuelta sabiendo que es en vano y termino por encender la luz y ponerme a leer.
Recorro las páginas con la mirada sin prestar mucha atención a lo que dicen. A los pocos minutos me doy por vencida. Por lo visto no es compatible mi cerebro de madrugada con la leyenda de mesoámerica de "Quetzacóalt como lucero del alba".
Doy vueltas por la habitación mientras las paredes parecen acercarse cada vez más. Me aburro y las horas no avanzan. Me tumbo y escucho al genial Rossini y su Ceneretola. Poco a poco mi mente vuela (esa maldita chispa divina de la que tanto he oido hablar). El mundo está cada vez más lejos y yo estoy más alto donde no hay problemas. Aquí, donde todo es silencio, donde no hay un cuerpo que te atrape, sentimientos que te contaminen comienzo a dilucidar.
"Nuestra vida es como un sueño. Pero en las mejores horas nos despertamos lo suficiente como para darnos cuenta de que estamos soñando. La mayor parte del tiempo, sin embargo, estamos profundamente dormidos."
En esos segundos en que somos conscientes de que soñamos una profunda melancolía nos invade y nos da la sensación de que se nos para el corazón. Tenemos una verdad que nadie sabe. ¿qué es preferible no saber que es un sueño y ser feliz o vivir triste sabiendo que no es real?